Un total de 33 delegados aprobaron en el segundo y último archivo de debate 24,495, una reforma significativa de la Ley de Procedimiento Penal que otorga a la Agencia de Investigación Judicial (OIJ) el poder de realizar redadas las 24 horas del día, incluso durante días festivos. Esta modificación busca dar más flexibilidad a las fuerzas del orden, permitiéndoles responder a situaciones críticas en cualquier momento.
No obstante, el proyecto enfrentó una notable oposición, con siete votos en contra provenientes de representantes del descanso oficial. Esta disconformidad resalta las preocupaciones de ciertos sectores acerca de las implicaciones de la reforma en términos de derechos y garantías.
La cabeza de la fracción del partido gobernante, Cisneros Pilar, expuso a Grupo Extra las razones detrás de su voto en desacuerdo. Su oposición se fundamenta en una observación crítica sobre la redacción del texto aprobado, que propone realizar redadas en horarios ‘especiales’—es decir, fuera de las horas habituales—requerido de un permiso especial o una declaración de peligro especial.
Desde su perspectiva, realizar estas operaciones fuera de los horarios “normales” debe estar justificado solo para casos que sean considerados ‘graves’ o ‘urgentes’. La inquietud de Cisneros radica en que este “aviso previo” podría haber filtrado información sensible al poder judicial, aumentando el riesgo de que los delincuentes se alerten antes de cualquier acción policial, y de esta manera, frustrar los intentos de captura.
Cisneros enfatizó que, aunque respaldan el espíritu del proyecto, la falta de reciprocidad por parte del diputado proponente en cuanto a sus observaciones fue un factor crucial que contribuyó a su decisión de votar en contra de la reforma.
Cambio esencial
Por otro lado, el diputado del Partido Nacional de Liberación (PLN), Monserrat Ruiz, quien ha sido un fuerte impulsor de la Reforma, argumentó que este tipo de medidas son no solo urgentes, sino también lógicas en el contexto actual, donde las tasas de homicidio y otros delitos asociados a crímenes organizados han alcanzado niveles alarmantes.
Ruiz destacó que Costa Rica es uno de los pocos países que todavía tiene restricciones temporales para realizar redadas, lo que limita considerablemente la capacidad de la policía judicial para reunir pruebas y llevar a cabo la detención de sospechosos de manera efectiva.
Según sus afirmaciones, «esta reforma ayudará a la disminución real del crimen y contribuye a ofrecer una mejor proyección hacia la ciudadanía», lo cual es fundamental para restaurar la percepción de seguridad pública.
La legisladora independiente, Gloria Navas, también aportó a la discusión, señalando que la situación actual del país, marcada por problemas sociales y económicos, se agrava aún más cuando se producen muertes tan violentas y las leyes aprobadas no parecen tener un impacto significativo.
Navas comentó que «la violencia no disminuye, no aumenta y no nos cuestionamos por qué sucede esto», sugiriendo que las políticas públicas deben estar alineadas con la realidad del país y adecuadamente implementadas por el poder ejecutivo.
Además, agregó que esta reforma aprobada es esencial para que las redadas se efectúen dentro de parámetros legales establecidos, aunque advirtió que la simple aprobación de leyes efectivas no resolverá por sí sola todos los problemas delictivos. Es imprescindible hacer énfasis en la prevención y en la correcta ejecución de las normativas.
Finalmente, la ley ahora será enviada a la casa presidencial, donde se espera la firma del presidente Rodrigo Chaves, lo que marcará un nuevo camino en la lucha contra el crimen en el país.