Una auditoría especial del controlador general de la República (CGR) descubrió serias irregularidades al otorgar permisos de extracción forestal por parte del Sistema Nacional de Áreas de Conservación (SINAC).
La investigación reveló que más del 81% de los permisos estaban autorizados sin cumplir con al menos un requisito legal.
Además, el 83% de los archivos tienen deficiencias en controles técnicos y documentales, que «afectan» la legalidad de las operaciones forestales y exponen al país a troncos ilegales, incluso en áreas protegidas. «
Uno de los hallazgos más alarmantes es que 32 de 49 permisos no tienen informes finales por parte de Forest Regnts, aunque los contratos que los obligaron a dar cuenta de las cuentas ya han expirado. Esto «evita que conozca el resultado de los usos forestales y la trazabilidad de la madera extraída».
Además, el sistema nacional responsable de administrar la información del bosque, el SIREFOR, está prácticamente fuera de servicio: no permite integrar módulos, sistematizar datos actualizados o garantizar la transparencia.
En palabras del informe: «Este sistema anticuado, ineficaz y dependiente de terceros evita la sistematización de datos actualizados y confiables».
Otro enfoque rojo adicional es la mala gestión de la integridad en el SINAC, ya que no existe un modelo efectivo de prevención de corrupción o canales claros para que los ciudadanos expongan irregularidades. El CGR advierte que «la ausencia de un modelo de gestión de integridad aumenta los riesgos de corrupción y conflictos de intereses».
Incluso se identificaron permisos otorgados en áreas con prohibición judicial, como un área de 188 hectáreas a lo largo del refugio Gandoca-Manzanillo, donde «los árboles de madera se dieron sin una justificación válida, sin opinión técnica y con evidencia de talas no autorizados en inspecciones posteriores».
El CGR concluyó que el SINAC no garantizaba el cumplimiento de la Ley Forestal o el uso inadecuado de los recursos naturales del país. La falta de controles, el personal capacitado, las herramientas tecnológicas y las acciones anti -corrupción dejan la puerta abierta para la capucha de madera ilegal y una profunda desconfianza en la hamburguesa en la gestión ambiental.