España ha perdido 142.000 empresas en 10 años – Diario cr

España ha perdido 142.024 empresas en la última década, de 767.317 a 625.293, según datos reportados por el mundo. Hay 39 cierres netos diarios.

Uno de cada cinco negocios que desaparecen en el país es una tienda minorista. La empresa tiene una tasa de mortalidad del 8,4%, superior al promedio nacional del 7,8%.

Los hechos. El 68% de los negocios cerrados eran autónomos sin asalariados. Otro 31% tenía entre uno y cuatro empleados. Eso significa que el 99% tenía menos de cinco empleados.

Aragón, Galicia, Castilla y León y País Vasco han perdido casi una cuarta parte de su negocio.

si pero. Mientras los pequeños negocios colapsan, las grandes cadenas siguen creciendo. Mercadona facturó 38.400 millones en 2023, un 7% más que el año anterior.

La paradoja es evidente: hay hoy en España 85.527 empresas más que hace una década, cuando apenas salíamos de la crisis, pero el tejido comercial local se está desmoronando.

Entre líneas. Los consumidores no sólo prefieren la comodidad del supermercado. El problema es estructural:

  • Los pequeños negocios, con horarios agotadores y márgenes de ganancia reducidos, competían con cadenas que negociaban precios con proveedores a nivel nacional.
  • El dueño de la tienda que está abierto de 9 a 21 horas. y se ganaba la vida con su tienda, este modelo ya no se puede mantener cuando un gran supermercado vende más barato, ofrece más variedad de productos y cierra a las 21.30 horas.

La presión no proviene sólo de los consumidores. Los proveedores también han cambiado las reglas del juego: prefieren un gran comprador que simplifique la distribución entre cientos de clientes pequeños y dispersos.

El comercio local ha perdido fuerza tanto en ventas como en compras.

El contraste. Hay una excepción que es visible en las calles: el Tiendas de conveniencia operadas principalmente por comerciantes chinos y paquistaníes. Sí, se han multiplicado. Se aferran al modelo de jornadas interminables que los autónomos españoles ya no pueden sostener: abiertos de 9 a 23 horas, los siete días de la semana, sin comida fresca pero con todo lo necesario.

Han llenado el vacío que dejaba el tendero tradicional, pero con una ecuación diferente:

  1. Trabajo familiar intensivo.
  2. Márgenes muy ajustados.
  3. Y un modelo que sólo funciona cuando toda la familia se sienta detrás del mostrador.

Es el último reducto del comercio local clásico, pero refuerza la tesis: sólo sobreviven aquellos que aceptan condiciones que el autónomo español medio ya no puede aceptar o no quiere aceptar.

El rastro del dinero. La inflación de costos ha acabado con la industria: la electricidad, los alquileres, los salarios mínimos y las contribuciones sociales han aumentado, mientras que los precios de venta apenas han variado.

Un autónomo paga más por mantener abierto su local de lo que puede ganar vendiéndolo. Los números lo confirman: sólo el 41,9% de las empresas fundadas en 2018 seguían activas en 2023. El primer año de vida es mortal, con tasas de supervivencia del 78,5% o menos.

Presión creciente. A los problemas históricos se suma ahora la turistificación:

  • El número de alquileres comerciales de vacaciones en las zonas centrales se ha disparado, expulsando a las empresas que no pueden competir con los albergues y apartamentos de Airbnb.
  • María José Landaburu de la UATAE lo expresa de manera sucinta: “Si un autónomo no puede alquilar un espacio en su barrio, si una empresa cierra porque el alquiler se ha triplicado, eso es un desalojo”.

¿Gran perdedor? La empresa independiente. Lorenzo Amor de ATA advierte de que están en “caída libre” y con ellas “la cohesión social que crean las empresas en nuestras ciudades” está desapareciendo.

El modelo tendero, sostenido durante décadas por jornadas interminables y baja rentabilidad, se acabó. Las grandes cadenas ganaron de forma aplastante.

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Imagen destacada | Richard Melick, Mercadona