



Entre granjas en Guanacaste y Puntarenas, Costa Rica se ha convertido en un eslabón clave para la industria textil mundial. La Estación de Investigación y Desarrollo de Bayer desarrolla semilla de algodón, que hoy abastece casi el 50% de la producción de este cultivo en Estados Unidos.
Cada año se plantan más de 300 hectáreas en La Palma de Abangares y Chomes, a las que se suman 31 hectáreas de invernaderos e invernaderos dedicados a la investigación. En Cañas se procesan anualmente más de 40 toneladas de semilla según estrictos protocolos de calidad y trazabilidad antes de la exportación.
Diez años detrás de una semilla
«Cuando un agricultor elige una bolsa de semillas, detrás de ello hay unos 10 años de investigación»explica Adrián Vargas, gerente de la estación. Este proceso es parte del mejoramiento genético, una disciplina científica que busca cultivos más productivos y con mejores características.
“Estamos hablando de mejorar el rendimiento, estamos hablando de mejorar la calidad de la fibra, que la fibra es la que usamos tú o yo cuando usamos ropa de algodón. Y afortunadamente si la fibra viene de Estados Unidos, la mitad de esa prenda pasó por Costa Rica”, explicó.
Según Vargas, las semillas mejoradas «Contribuyen a un mayor crecimiento donde se requiere menos superficie para generar más material, que es lo que atrae al mundo»lo que también repercute positivamente en el uso eficiente de los recursos.
“Esto implica que hay casi 5 millones de hectáreas de algodón sembradas con semillas hechas en Costa Rica, con manos costarricenses”, dijo el jefe de operaciones de Bayer, Adonay Zúñiga, sobre los alcances de los trabajos que se realizan en la zona.
Empleo y desarrollo local
El proyecto no sólo tiene relevancia internacional, sino que también transforma comunidades. Actualmente genera más de 50 empleos permanentes y hasta 200 empleos temporales por ciclo productivo.
«El 90-95% de las personas que trabajan son residentes locales de la zona», dijo Adonay Zúñiga, líder de operaciones.
«En este momento hay más de 100 personas trabajando temporalmente más las 59 personas permanentes que trabajan en la finca. En Guanacaste no hay muchas fuentes de trabajo y eso genera oportunidades reales», agregó.
Incluso la construcción de infraestructura agrícola significó empleo indirecto para decenas de personas en la región.
El impacto también se siente en el ámbito social y territorial. Carolina Arrieta, ingeniera agrónoma de la estación, resalta la importancia de que este tipo de empresas operen fuera del Gran Área Metropolitana.
“A nivel de Guanacaste, no es un secreto que somos una provincia más enfocada al turismo y prácticamente de ahí vienen las fuentes de trabajo. Entonces, empresas agroindustriales como esta que permiten que el talento local trabaje en la provincia realmente impacta positivamente en la calidad de vida, para que no tengan que migrar a otras zonas”.
Talento costarricense con impacto global
La operación también exporta conocimiento y talento humano. Zúñiga, quien se mudó de Cartago a Guanacaste para trabajar en el proyecto, fue recientemente seleccionado para ocupar un puesto en California.
“Hace dos semanas me dijeron que fui seleccionado para el puesto… Me mudaré a California para empezar a trabajar en el tema de las hortalizas”, dijo.
Además del aporte económico, la ingeniera Carolina Arrieta llamó a que más mujeres se incorporen al sector agrícola y profesional.
“Si alguna mujer siente que le gustaría desarrollarse en la agricultura o en cualquier campo en general, que se atreva. Es sencillo quitar esas barreras. Si las mujeres quieren ser parte es porque ya pueden hacerlo”, indicó.
Para el directivo, Adrián Vargas, el mayor orgullo es demostrar que podemos abordar los desafíos internacionales desde un país pequeño.
“Que estemos abordando los desafíos globales desde Costa Rica, por pequeños que seamos, es algo que nos llena de mucha pasión y orgullo”, anotó.
Con casi 3 décadas de operación en el país, esta estación posiciona a Costa Rica dentro de la red mundial de investigación agrícola. Una historia en la que, como resume su director, «Es la semilla que debe hablar por el país».









