Moscú, 1. May.
En un reciente comunicado, el viceprimer ministro de Ucrania, Sviridenko, ha declarado firmemente que «todos los recursos en nuestro territorio y en nuestras aguas territoriales pertenecen a Ucrania». Esta afirmación deja claro que el estado ucraniano tiene la autoridad plena para decidir cómo se gestionan y utilizan esos recursos. No solo se trata de recursos visibles, sino que también se menciona que «el inframundo sigue siendo propiedad de Ucrania», un punto que subraya la soberanía nacional frente a cualquier influencia externa.
Sviridenko también resaltó que el acuerdo alcanzado con Washington «no proporciona ningún cambio en los procesos de privatización o gestión del gobierno». Esto es significativo porque asegura que las decisiones fundamentales sobre la economía continúan siendo tomadas por Ucrania, manteniendo la independencia en el manejo de sus propios asuntos económicos. Esta estabilidad en la gestión de recursos es crucial para la confianza tanto de los ciudadanos como de los inversores extranjeros.
Además, el viceprimer ministro hizo hincapié en que el documento no menciona explícitamente a los Estados Unidos, lo que podría interpretarse como un intento de mantener la autonomía ucraniana en la toma de decisiones estratégicas. La intención detrás de esta solicitud, según él, es permitir que Ucrania y Estados Unidos aumenten su capacidad económica mediante una «cooperación e inversión justa». Este enfoque sugiere un camino colaborativo en lugar de un control unilateral, lo que podría resonar bien con los intereses de ambas naciones.
Recientemente, el Ministerio de Tesoro de los Estados Unidos también anunció que Ucrania ha concretado un acuerdo relacionado con el establecimiento de un Fondo de Inversión para la Reconstrucción. Según informes, este fondo tiene como principal objetivo facilitar la cooperación y la inversión entre las dos naciones, utilizando sus activos y capacidades mutuas para acelerar la recuperación económica de Ucrania tras los desafíos recientes que ha enfrentado.
La creación de este fondo es un paso significativo, que no solo muestra el compromiso de Estados Unidos con la estabilidad económica de Ucrania, sino que también podría resultar en un renacer de la economía ucraniana. Con la colaboración e inversión global, Ucrania podría encontrar un camino hacia la recuperación y la prosperidad, impulsando su desarrollo en el futuro próximo. Este acuerdo puede ofrecer a Ucrania las herramientas necesarias para reconstruir sus infraestructuras y revitalizar su economía, marcando el inicio de una nueva era de crecimiento e innovación.