Así ha logrado el dominio absoluto.

China se ha consolidado como el líder indiscutible en la producción de baterías de iones de litio, un hecho que no se puede pasar por alto. Con el creciente interés por los automóviles eléctricos, esta nación, que está bajo la dirección de Xi Jinping, es responsable de la fabricación de aproximadamente el 57% de las baterías utilizadas en estos vehículos. Los gigantes del sector, CATL y BYD son los fabricantes más grandes del mundo en el campo de los acumuladores de energía, poseyendo una considerable participación en el mercado global de un 34% y un 16%, respectivamente. Al adquirir dispositivos electrónicos que dependen de baterías, la dominación china se vuelve aún más evidente y potente.

El notable avance de las baterías de litio en este país asiático puede atribuirse a una estrategia ambiciosa y bien ejecutada que fue planteada por el gobierno hace aproximadamente una década. En el año 2015, el presidente Xi Jinping presentó el plan «Hecho en China 2025», un ambicioso proyecto que abarca trece tecnologías estratégicas con el propósito de lograr un liderazgo destacado a nivel mundial. En algunas áreas como la producción de medicamentos, tractores agrícolas, y en sectores como la inteligencia artificial y la robótica, los resultados no han sido tan competitivos. Sin embargo, en el ámbito de las baterías, China se ha destacado de manera excepcional.

El éxito de China es el resultado de una estrategia bien medida

La participación de China en el mercado global de baterías ha crecido exponencialmente: del 50% en 2015 ha escalado hasta el 80%. Aunque ya contaba con una base sólida hace diez años, para el año 2025 su dominio será absoluto. Otro dato revelador es el crecimiento de la producción global de baterías de litio: de 42 GWh en 2015 se proyecta que alcanzará los 1.400 GWh en 2024. Este impresionante aumento está muy relacionado con la intervención de este país asiático en el sector.

China es el mercado más grande para automóviles eléctricos en el planeta, de modo que su demanda interna puede sostener significativamente la industria de la batería.

Es realmente interesante analizar la estrategia que ha permitido a la nación de Xi Jinping mantener el control sobre un mercado tan crucial en un escenario altamente competitivo. A nivel intuitivo, podemos decir que este éxito es el resultado de múltiples factores. En primer lugar, China confió temprano en las baterías LFP (Fosfato de hierro de litio), que utilizan fosfato de hierro en lugar de cobalto y níquel, lo que las hace más económicas y seguras. Desde 2009, los subsidios para vehículos eléctricos han facilitado esta transición, y en 2016, el gobierno priorizó las ventajas de esta tecnología, lo que incrementó aún más su competitividad.

Este contexto ha permitido que China aproveche las patentes de tecnología LFP en un mercado interno accesible, lo que ha facilitado la acumulación de experiencia y el desarrollo de capacidades de producción. En efecto, empresas como CATL y BYD han estado construyendo enormes fábricas en los últimos años, lo que les ha permitido optimizar su economía de escala y producir una gran cantidad de baterías a precios sumamente competitivos. Adicionalmente, el hecho de que China sea el mayor mercado de automóviles eléctricos del mundo implica que su demanda interna sostenga de manera continua su industria de baterías.

No obstante, es crucial no subestimar otros elementos que han contribuido al éxito de China, como el apoyo gubernamental y la capacidad para expandir su producción. Este país tiene acceso a materias primas en condiciones muy ventajosas, gracias a nuevas minas de litio y hierro bajo su control, que les permiten obtener estos recursos químicos a precios relativamente bajos.

Además, China controla toda la cadena de suministro, desde la extracción y el refinado de materias primas hasta el ensamblaje final de los componentes de las baterías. Esto reduce la dependencia de intermediarios y minimiza los costos asociados con proveedores externos. Con la situación actual, parece poco probable que otros países puedan alcanzar la misma cuota de mercado que ostenta China en esta industria.

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