Así se trabaja a 2 grados en las pistas de Irazú – Diario cr

Son las 4:00 de la mañana y en una de las zonas más frías de Costa Rica el día ya ha comenzado.

Mientras gran parte del país duerme, el frío nos obliga en las faldas del volcán Irazú a levantarnos antes que el sol.

El termómetro marca unos 2 grados, pero los que vivimos aquí sabemos que la sensación es diferente, más baja, más dura. El viento corta la piel y la escarcha cubre el suelo. No hay lugar donde esperar: el trabajo en la finca no se hace solo.

Con el agua fría y el ambiente helado, los trabajadores inician la jornada. Al llegar al lugar de trabajo, el frío se cuela sin permiso: penetra en manos, pies e incluso piernas.

«Es un resfriado que incluso se siente doloroso», afirma Antonio Calvo.

Las manos son la herramienta más importante, pero con el frío es difícil controlarlas. Los dedos duelen y a veces simplemente no pueden sentirlo. Por ello, los guantes se vuelven imprescindibles.

«El frío aquí es un dolor en el cuerpo, en las piernas… hace demasiado frío», afirma Oldemar Calvo.

Según el Instituto Meteorológico Nacional (IMN), el volcán Irazú, junto al Cerro de la Muerte, registra las temperaturas más bajas del país en los últimos días. Y es aquí, en medio de ese clima, donde cientos de trabajadores se ganan la vida cada día, a pesar del viento, las heladas y el frío persistente.

«A veces te lo piensas… levantarse tan temprano es duro, duro», admite uno de ellos.

A medida que avanza la mañana, las condiciones mejoran ligeramente. El mejor momento llega por la tarde, cuando el sol aparece con fuerza, aunque no hace suficiente calor.

Alrededor de la 1:00 de la tarde, la mayoría da por terminado el día. Es hora de volver a casa.

Allí, al caer la tarde, vuelven a aparecer la maleta, las mantas y la estufa que se enciende para calentar la casa.

Cuando se pone el sol, el frío y el viento regresan invadiendo calles y hogares.

Foto: Isaac Villalta.

Así es vivir en las faldas del volcán Irazú, donde hasta el día «más caluroso» se siente fresco.

Trabajar donde el sol no calienta, sino quema.