
Luego de una reunión que duró más de 13 horas, los senadores de Argentina se reunieron Dieron luz verde para afrontar la reforma laboral propuesta por el gobierno de Javier Milei. la llamada Ley de Modernización del Trabajo Es la primera gran victoria legislativa de Milei en 2026 y reescribe los principios del actual sistema laboral vigente desde la década de 1970.
Al mismo tiempo, las centrales sindicales se preparan nuevas huelgas y acciones legales para intentar frenar una norma que, según dicen, abarata los despidos, alarga la jornada laboral y despoja de todo contenido al derecho de huelga, mientras el Ejecutivo insiste en que sin este tipo de reformas Argentina quedará atrapada en un mercado laboral rígidocon mucha economía sumergida y poca inversión.
El Senado está de acuerdo, pero la calle no. el proyecto de Reforma laboral en Argentina ha superado su principal obstáculo al lograr la mayoría requerida en el Senado, tras más de 13 horas de sesión que finalizó con 42 votos a favor y 30 en contra, sin abstenciones. La medida fue aprobada mientras en la calle Los gases lacrimógenos y las operaciones policiales reprimieron el descontento de los trabajadores y las organizaciones sindicales. Las protestas dejaron al menos 15 personas heridas y varias decenas de detenidas.
Con la aprobación del Senado, el Gobierno ya está maniobrando para que la normativa laboral reciba el visto bueno de los diputados sin mayores cambios, lo que se percibe como un mero trámite con apoyos ya concluidos.
Despidos más baratos. El núcleo económico de la reforma reside en el cálculo de la indemnización por despido. La ley cambia los parámetros que se tienen en cuenta a la hora de calcular la indemnización tras el despido. La bonificación no se tiene en cuenta al calcular la remuneración (Salario anual adicional), vacaciones y aguinaldos, conceptos que hoy muchos jueces tienen en cuenta a la hora de calcular la indemnización.
El resultado práctico es que, en caso de despido improcedente, el trabajador recibe una indemnización menor que en el sistema actual, aunque el régimen fija un límite mínimo del 67% del salario habitual. Además, las grandes empresas pueden dividir el pago de la indemnización a los empleados despedidos en hasta seis cuotas mensuales, y para las pymes en hasta 12 cuotas.
Un fondo de compensación común. Para mitigar el impacto de las compensaciones en las empresas, la nueva normativa prevé la creación del Fondo de Asistencia Laboral (FAL), una especie de «alcancía» compartida por las empresas, repleta de aportaciones mensuales obligatorias. Las grandes empresas pagan el 1% y las pymes el 2,5% mensual, sobre la misma base que hoy se utiliza para las cotizaciones a la seguridad social.
Por tanto, la Seguridad Social ya no contará con estos fondos y serán gestionados bajo supervisión estatal. Cuando un trabajador es despedido, gran parte de la compensación a la que tiene derecho no está cubierta por la empresa, sino que en gran medida proviene de este fondo.
Jornada hasta 12 horas y banco de horas. La reforma no aumentará la jornada laboral, que se mantiene en un máximo de 48 horas semanales, pero sí cambiará la distribución. La clave está en el “banco de horas”. Las empresas y los empleados pueden acordar que no se retribuirán todas las horas trabajadas más allá de las ocho horas diarias legalmente exigidas, sino que se computarán como horas extras y posteriormente se compensarán con días libres o reducciones de jornada.
Algunos días, esta medida abre la posibilidad de ampliar la jornada hasta 12 horas, siempre que luego se compense en el plazo acordado. Para el Ejecutivo, este nuevo modelo brinda flexibilidad para los sectores que experimentan picos de ocupación. Para los sindicatos, esto significa que continúan los días sin el bono económico que hoy protege al trabajador.
Horas extras no reguladas. Otro cambio en las nuevas regulaciones laborales de Argentina es que el pago de horas extras ya no se rige casi exclusivamente por convenios colectivos, sino que ahora se negocia individualmente entre empleados y empresas.
También hay otra novedad relevante en materia de salarios: los salarios podrán pagarse tanto en pesos como en moneda extranjera, o incluso en forma de prestaciones en especie, alimentación o alojamiento. El pago del salario debe realizarse a través de una transacción bancaria, reduciendo la economía sumergida que fomenta los pagos en efectivo y mejorando el control fiscal.
Bajas por enfermedad y vacaciones. En algunos casos, los días de baja por enfermedad o accidente fuera del trabajo son limitados. Si la causa de la licencia es un acto voluntario o un comportamiento que pone en peligro la salud, el empleado recibe el 50% del salario base durante tres meses si no tiene dependientes, o durante seis meses si tiene dependientes. En otros casos, el porcentaje puede llegar hasta el 75% del salario. La empresa también está ganando peso en los comités de salud y control, lo que los sindicatos interpretan como una falta de protección a los empleados enfermos.
Las vacaciones también cambian la lógica. La nueva ley permite dividir los días de vacaciones en bloques de al menos siete días consecutivos, que pueden rotar a lo largo del año. Esto ya no garantiza que todas las vacaciones de verano estén disponibles, sino que simplemente garantiza que el empleado tenga al menos unos días de vacaciones de verano cada tres años, coincidiendo con las vacaciones escolares.
En la práctica, las empresas ganan margen de maniobra organizando el calendario de vacaciones en función de las necesidades productivas y distribuyendo la plantilla entre distintos grupos a lo largo del año sin que el empleado tenga poder de decisión.
Restricciones al derecho de huelga. Uno de los temas más sensibles para el movimiento sindical son las restricciones al derecho de huelga y de organización sindical. La reforma amplía significativamente la lista de “servicios esenciales” que deben mantener al menos el 75% de la actividad incluso durante una huelga legal. Para los trabajadores, esto significa que muchas interrupciones de negocios conducen a operaciones casi normales y la capacidad de presión de las huelgas se reduce significativamente.
Las reuniones sindicales en horario laboral requieren autorización previa de las empresas y no pueden afectar el funcionamiento del servicio, mientras que los bloqueos, cortes de acceso o tomas de empresas por parte de los trabajadores se califican como infracciones graves que conllevan riesgo de despido.
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