Una inédita operación conjunta entre Costa Rica y Estados Unidos llevó a cabo la deportación masiva de 33 extranjeros que habían delinquido en el país, marcando un hito en la base 2 del Aeropuerto Juan Santamaría.
La acción, llevada a cabo por Inmigración y el Ministerio de Seguridad Pública en cooperación con el gobierno estadounidense, permitió deportar a ciudadanos de Colombia, Ecuador, China y Sudáfrica, quienes enfrentan cargos de narcotráfico, secuestro y abuso contra menores.
Este mecanismo bilateral no sólo fortalece la seguridad, sino que también evita que Costa Rica acepte los altos costos de la repatriación, que ahora cubre Estados Unidos.









